La densidad del colchón como indicador de calidad
Dicen que pasamos más de veinte años de nuestra vida durmiendo, debido a esto, dormir bien es una de las principales actividades que más deberíamos tener presente en nuestra vida. Ya discutimos qué cosas nos ayuda a dormir mejor, qué rutinas de meditación nos tranquilizan y qué actividades debemos evitar para conciliar mejor el sueño. No obstante, aparte de informarnos sobre cómo ayudarnos a dormir mejor, deberíamos también aprender a cerca del lugar en el cual dormimos. Y no, no estoy hablando de tu habitación, la cantidad de luz y ruido en tu hogar. Estoy hablando de nuestro colchón. Uno de los objetos más importantes en nuestro hogar. Si vamos a pasar una extensa cantidad de tiempo sobre él, bien podríamos aprender lo necesario para reconocer qué tipos de colchón existen y qué elementos nos ayudan a tener un colchón de buena calidad. Sabemos que lo que buscamos es tener el mayor confort a la hora de acostarnos; sin embargo, para esto debemos saber qué material es el adecuado para nosotros. Empecemos por aprender los tipos de colchón y los elementos que contienen.

Tipos de colchón

Hoy en día contamos con varias tecnologías que han mejorado la calidad de nuestros colchones. Conocemos mejor nuestros cuerpos y sabemos qué necesitan, de igual manera, conocemos nuevos materiales que pueden usarse o combinarse para crear un mejor soporte en nuestro colchón.

  • Colchones de espuma: Esta espuma que suele ser de poliuretano expandida es de una firmeza media. Es uno de los colchones que cuenta con una larga duración y entre más densidad tenga tendrá una mayor firmeza. También, suelen ser económicos.
  • Colchones de viscoelástica o memory foam: Esta es una espuma que se adapta a las partes del cuerpo con mayor peso se adapta a ellas. De ahí el nombre de memory foam, ya que la espuma al adaptarse, guarda y recuerda la forma del cuerpo apoyado. Usualmente, el núcleo del colchón es de espuma recubierta por otra capa de viscoelástica o memory foam o viceversa. Suele considerarse como un colchón suave.
  • Colchones con muelles o resortes: es la estructura elaborada con resortes que conforman el núcleo o centro del colchón. Están cubiertos por capas de espuma y/o guata de algodón. Por esta razón, suelen ser colchones firmes.
  • Colchones de látex: Al igual que los colchones de viscoelástica cuentan con una alta elasticidad, pero son de una firmeza mayor.

Ahora bien, todos estos materiales componente el colchón, es decir, configuran el centro del mismo o alguna de sus capas. Son materiales varios y dependiendo cómo dormimos podríamos considerar cualquiera de ellos. 

Aun así, lo que más importa en nuestro colchón es la densidad de la espuma o, mejor dicho, la densidad del colchón – sea espuma viscoelástica o espuma regular – ya que esto nos funciona como indicador de calidad

capas y componentes del colchón

Capas de nuestro colchón

Ya hablamos de los materiales de nuestro colchón, y como explicamos usualmente este centro se ve cubierto por otra capa de espuma en algunos casos, o diversos tipos de espuma o guata de algodón, algunos también pasan por procesos de nuevas tecnologías para protegerlos de ácaros y polvo. Usualmente el colchón se conforma por algunas de las siguientes capas:
  • El relleno: Podemos dividir el relleno del colchón en dos aspectos, el del medio y otro que lo recubre. Pueden ser de diferentes tipos de espuma. Debemos tener en cuenta la diferencia entre la espuma y la espuma picada prensada. Es usual que la espuma picada no brinde la misma consistencia que la espuma entera. También, podemos considerar en algunos colchones capas extras de espuma, algunas conocidas como europillow o eurotop, que es una capa de espuma suave que brinda mayor suavidad y comodidad
  • Aislamiento del colchón: Esto se encuentra en colchones de muelle o resortes, y son lo que cubre los resortes para prevenir que atraviesen las capas y lleguen a la superficie.
  • El cotín o capitoné: es la capa externa del colchón. Puede ser de algodón u otras telas. También, suele parecer que está conformada por pequeñas almohadas. No todos los colchones tienen capitoné. Algunos están recubiertos con tela de sábana u otras.
Todos estos elementos nos permiten conocer un poco más sobre los colchones, pero aun así volvemos constantemente a uno de los elementos fundamentales: La espuma. La forma de entender si tenemos una espuma de calidad en nuestro colchón no es solamente sentir su firmeza, o si tenemos diversos tipos de espuma. Hay una cualidad de la espuma que nos servirá como guía fundamental para elegir un buen colchón, esta cualidad es la densidad.

¿En qué consiste la densidad del colchón?

Para empezar, debemos tener presente que la densidad de un colchón no es lo mismo que su firmeza, que suele ser una de las cualidades que más consideramos acerca de nuestros colchones. No obstante, la densidad del colchón será un indicador sobre la cantidad de espuma que tiene el colchón en realidad.  

Como ya mencioné el colchón cuenta con una serie de capas, pero la densidad del colchón habla sobre la capa central o núcleo, más exactamente, la cantidad de espuma o viscoelástica – la materia prima y principal – que el colchón contiene. 

Usualmente, lo que se sabe con la densidad es la cantidad de kilos de espuma usados por cada metro cúbico de capa del colchón, por ser el indicador de la capa más relevante del colchón: hablamos de su núcleo. Se calcula al dividir el peso (Kilogramos) en su medida en metros cúbicos (m3). 

Por ende, un colchón con menor densidad suele contener menor cantidad de espuma, y es por esto mismo que suelen ser más económicos en el mercado. También, al tener menor densidad suelen durar mucho menos que un colchón de mayor densidad. 

Mientras tanto, con mayor densidad tendrá mayor resistencia con el tiempo debido a que cuenta con una mayor cantidad de espuma por metro cubico. Aquellos colchones con alta densidad suelen durar entre cinco a diez años. 

¿Cómo escoger el mejor colchón basándonos en su densidad?

Los indicadores de densidad del colchón se centran en tres niveles:
  • Alta: Son los colchones que tengan una densidad de 80 o más Kilogramos por metro cúbico.
  • Medio: colchones con una densidad de 40Kg/m3 o mayor a esta.
  • Baja: Colchones con una densidad entre 18 Kg/m3 en adelante.
Como ya había explicado, la densidad se calcula al dividir el peso sobre metro cúbico del colchón. Y qué nos dice esto a nosotros: Pues bien, un colchón de mayor densidad tiene mayor y mejor resistencia a más peso y a más tiempo. Será también un colchón con un buen soporte y mayor capacidad de adaptarse a nuestro cuerpo. Es por esto que la densidad funciona como indicador de durabilidad y de calidad: ya que con una mayor densidad el colchón tiene una mayor duración ya que a mayor espuma, mayor capacidad de resistir peso y de adaptarse a nuestro cuerpo, es decir que tiene un mejor soporte y una durabilidad mayor a cinco años. Un colchón de menor densidad será más suave y menos firme, lo cual suela generar hundimientos en el colchón, por esto son aconsejables para personas con problemas ortopédicos o que se mueven mucho a la hora de dormir. Además, que suelen tener un periodo de 2 a 3 años de durabilidad.

Nuestra comodidad es lo primero

A la hora de dormir lo más importante es nuestra comodidad. Es por eso, que debemos guiarnos por nuestras necesidades. La densidad del colchón es una herramienta que te permitirá conocer aspectos físicos del colchón y te ayudará a elegir mejor según tus necesidades físicas y económicas.

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